¿Cuánto cuesta ser la directora de operaciones de la familia?
Chicas, hablemos en serio
Chicas, hablemos en serio. Sin polvo de hadas, sin chakras, sin storytelling.
¿Quién está dispuesta a renunciar a su carrera por la familia?
¿Cuántas estarían de verdad dispuestas a renunciar a la carrera, al networking y al café para llevar con tal de echarse encima toda la operativa de la familia, siempre que el hombre lo financie todo?
Nada de Pinterest: la realidad
Y no el romanticismo de Pinterest, sino la realidad más cruda:
Él pone el dinero. Todo. Tú vives por completo a su cargo. Un sueño, ¿verdad? Pero hay matices:
Tú eres la responsable de los niños, de la casa, de las comidas, de las actividades extraescolares, de los médicos, de las niñeras, de las compras, de los horarios, de las vacunas y de la sustitución de urgencia de la señora de la limpieza dos horas antes de que llegue la suegra.
No eres un ama de casa. Eres la directora de operaciones del conglomerado familiar. Solo que sin vacaciones, sin prestaciones y sin sueldo.
El hombre es el estratega y el financiero. Con los niños pasa un par de horas a la semana: un paseo en helicóptero, llevarlos a por un helado, celebrar el juguete nuevo y cosas así. Y solo según un horario acordado de antemano.
¿Cuál es tu «precio de entrada»?
Pues bien: ¿qué cifra tendría que entrar en tu cuenta para que dijeras «estoy dentro, renuncio, me voy a dirigir esta locura»?
¿Quién está de verdad preparada?
Y lo más importante:
¿Cuántas mujeres están realmente dispuestas a un arreglo así?
No a «trabajar», no a «buscarse a sí mismas», no al «estoy de freelance», sino a cargar de verdad con todo, para tener al lado a alguien que traiga el sustento mientras una viene a ser, por así decirlo, la gerente del conglomerado familiar.
Porque, a juzgar por Instagram, lo quieren todas:
El marido pone el dinero
Yo inspiro, sonrío y voy a hacerme las uñas
Pero en cuanto llega la vida real: «estoy quemada, esto es un trabajo ingrato, yo no soy la asistenta».
Así que, chicas, ¿a qué juego están dispuestas a jugar de verdad?
¿A la soft life o a la gestión en primera línea de pañales y calendarios de Google?