Las ventajas de la segunda ciudadanía: por qué necesitas un aeródromo de reserva

Por qué la gente elige una segunda ciudadanía
Me he dado cuenta de que la mayoría de la gente, al debatir en qué países obtener la ciudadanía, solo tiene en cuenta dos criterios: lo “fuerte” que es el pasaporte, es decir, a cuántos países te permite viajar, y cómo está el tema de los impuestos para los negocios.
La pregunta más importante: ¿dónde está tu base para vivir?
En realidad, lo primero que deberías plantearte al elegir pasaportes es: ¿dónde quiero tener mi base para vivir?
Todos hemos visto cómo el mundo atraviesa de golpe grandes convulsiones: el COVID, cuando cerraron las fronteras de un día para otro; guerras; catástrofes naturales; gobiernos que pierden la cabeza. Ser ciudadano de un solo país en momentos así supone grandes riesgos personales: para marcharte a otro lado, tendrías que ir improvisando cómo legalizar tu situación allí, dónde vivir, etcétera. Y todo ello junto a una multitud que huye hacia el país más cercano y fácil de entrar. Es mucho más sencillo diversificar esos riesgos con antelación.
Las ciudadanías como una cartera de inversión
No inviertes todo tu dinero en las acciones de una sola empresa, sino que lo repartes en distintas cestas, ¿verdad? Pues con las ciudadanías pasa exactamente lo mismo.
El kit básico de seguridad para caballeros: tres ciudadanías en continentes distintos, en países donde de verdad te guste vivir, más una propiedad en cada uno. Un continente puede echarse a perder, dos también, y si los tres se estropean a la vez, entonces sí, solo nos quedará volar a Marte con Elon Musk.