
Cómo los robotaxis ya están transformando las ciudades hoy
The Economist publicó un artículo muy interesante sobre cómo los vehículos autónomos están cambiando, ahora mismo, la economía de las ciudades y la forma de viajar de la gente.
Para mí es un tema casi personal: recorro más de cien mil kilómetros al año y espero un buen piloto automático con más ansias de las que mis hijos pequeños esperan a Papá Noel.
Imagina cómo cambiarán los viajes: enciendes el robot en las rectas aburridas y solo tomas el volante donde la carretera se vuelve un placer, en las curvas de montaña con vistas panorámicas o en mis queridas rutas off road de montaña, que el piloto automático no dominará en mucho tiempo.
Dónde circulan ya los coches sin conductor y qué está cambiando
¿Qué está pasando con los robotaxis hoy en día?
En las ciudades piloto hay más de estos autos de los que uno imagina. En San Francisco representan cerca del diez por ciento de los trayectos, y Los Ángeles y Phoenix se ponen al día rápido. Waymo, la empresa de Google, todavía pierde dinero, pero el grueso de ese gasto es investigación. Cuando la tecnología se masifique, el precio del viaje caerá de forma más brusca de lo que hoy podemos imaginar. Y ahí es cuando empezará lo más interesante.
Qué profesiones desaparecen por culpa de los coches autónomos
El oficio de taxista se está extinguiendo, y es algo evidente y casi inevitable. Un robot no necesita descansos, ni fines de semana, ni pagas de vacaciones. Pero los conductores no serán las únicas víctimas. La adopción masiva del piloto automático significa menos accidentes, y eso ya se nota en las estadísticas. Y con ello disminuye el trabajo para las aseguradoras y los abogados que vivieron de los accidentes de tránsito durante décadas.
Qué será de los estacionamientos y la infraestructura urbana
Los estacionamientos también están condenados. ¿Para qué sirven, si un auto sin conductor puede salir del centro por sí solo o simplemente dar vueltas a la manzana mientras tú te tomas un café? Las enormes superficies urbanas ocupadas por playas de estacionamiento podrán devolverse a la vivienda y a los negocios. O a parques, si hay suerte (aunque es poco probable).
Cómo el piloto automático cambiará el comportamiento de las personas
Los hábitos de la gente también cambiarán. Los oficinistas se mudarán con más ganas a las afueras: al fin y al cabo, se puede trabajar en la computadora igual de bien desde un auto con piloto automático. Los peatones dejarán de mirar a ambos lados al cruzar la calle. ¿Para qué? El robot frenará. En San Francisco, los conductores «humanos» ya les cierran el paso a los coches autónomos de forma más agresiva, porque los algoritmos siempre ceden.
Las ciudades recaudarán menos con las multas, y los abogados y aseguradores especializados se extinguirán detrás de los taxistas.
Quién seguirá al volante dentro de diez años
Es muy posible que dentro de una década sacarse la licencia de conducir sea más difícil que aprobar el examen de piloto de avión. Solo los verdaderos entusiastas se pondrán al volante, y hasta está bien: en la carretera estaremos solo yo y los robots.