La regla de oro para cruzar fronteras en auto — evita los pasos más concurridos
🏎️ Tras un año recorriendo América Latina en auto, entendí la regla de oro:
nunca cruces la frontera por un paso concurrido. Perderás tres horas en la cola, te harán bajar todas las cosas del auto y te confiscarán las bananas (¿sabías que los mosquitos de la banana solo viajan en 4x4 con aire acondicionado, porque volar y cruzar la frontera por su cuenta no pueden — el pasaporte es del color equivocado?), y después te explicarán con toda calma que tenías que haber comprado por adelantado un papelito especial de papel higiénico con un formulario impreso, a un dólar la hoja, y si no lo tienes — pues anda a buscarlo tú mismo por ahí en plena noche.
El paso fronterizo perfecto está en la montaña o en la selva, donde no hay nadie
Cambia de país por aldeas en lo alto de la montaña o en plena selva impenetrable. Afuera soplará un viento tremendo, así que ni siquiera mirarán el auto; todos los aduaneros y sus perros querrán sacarse una foto contigo, porque un ruso-gringo-turista en semejante rincón perdido es la mayor diversión de la semana — puede que hasta te conviden un café. Y si no caes justo en la hora del almuerzo del único funcionario de migraciones, pasas todo el trámite en unos 10 minutos, literalmente.