Emigración: por qué es hora de irse, aunque dé miedo

¿Y tú cuándo piensas emigrar?
El reloj corre. No el tuyo, el del mundo. Que si reclutan a los informáticos, que si suben los impuestos, que si cierran las fronteras.
Por qué «no tengo dinero» no es motivo para quedarse
¿«No tengo dinero»? ¿Y qué? Emigra y ya te las arreglarás allí. Si Dios te dio la ciudadanía, también te dará la residencia. Lo importante es saltar. Ya aprenderás a nadar por el camino.
¿«No quiero irme»? En el fondo, sí quieres
¿«No quiero irme»? No te mientas. Sí quieres. Solo que da miedo. Y es normal. A todos les da miedo. Y luego, zas, y ya estás discutiendo en guaraní con el fontanero.
Hay que irse antes de que sea tarde
Hay que irse antes de que sea tarde. Mientras la cabeza funcione, las piernas anden y la burocracia todavía no te haya asfixiado.
Sí, mudarse duele. Pero al otro lado está la libertad
Mudarse es estrés, la vida es dolor y todo eso. Pero a veces, detrás del estrés, se esconde el gustazo. Y la libertad. Y el tú de verdad.
¿Esperas una señal? Aquí la tienes
A tu edad, Jackie Chan ya había cambiado de país tres veces. ¿Y tú sigues esperando una señal? Pues aquí la tienes.