7 encuentros en Buenos Aires: la ciudad del absurdo, la magia y las medialunas

10 de junio de 20253 min
7 encuentros en Buenos Aires: la ciudad del absurdo, la magia y las medialunas

Conocí a un abogado que me dijo que ya no ejerce, porque ahora trabaja como chef en el restaurante familiar. Me invitó a una cata de pastas. A la tercera copa de vino confesó que sueña con escaparse a Uruguay a cultivar fresas. Cuando le pregunté para qué había estudiado Derecho, me respondió: Por mi madre.

Una lección de medialunas en la cola de migraciones

Haciendo cola en migraciones me puse a charlar con un chico de Irán. Me enseñó cómo se come bien una medialuna*: hay que mojarla en el café. Yo tenía mis dudas. Después tomamos mate juntos y me confesó que se había mudado aquí por una chica que al final se casó con su vecino. Se quedó en Buenos Aires de todos modos, total, para entonces ya había aprendido español.

El DJ que hace vibrar el ayuntamiento de día y Palermo de noche

Conocí a un DJ que trabaja en el municipio de la ciudad. Me dijo: «De día sello papeles y de noche hago vibrar Palermo.» En la fiesta pinchó una especie de electrónica con trompas tibetanas y susurros en francés. El público estaba encantado. Yo, desconcertado.

Flirteo de tango en el coworking

En el coworking me hice amigo de una mujer que enseña tango a nómadas digitales. Me dijo que el tango es el lenguaje de lo que no se dice. Luego empezó a coquetear conmigo a través de las pausas en la conversación. No pude con ello y me refugié en una videollamada de Zoom mirando a una pared en blanco.

La nigromante de Recoleta

Conocí a una chica que vive en el barrio afrancesado para jubilados y estudia nigromancia. En serio. Me dijo que en el Cementerio de la Recoleta es donde mejor se percibe la energía de las almas. Estuvimos escribiéndonos un tiempo, pero luego me mandó un selfie junto a una lápida con el pie de foto «te espero». Decidí no seguir.

Un bar hecho de televisores viejos

Conocí a un tipo que trabaja en un banco pero sueña con abrir un bar solo para amigos. Me enseñó el concepto: todo el interior construido con televisores viejos, incluso los taburetes de la barra y el lavabo del baño. El bar iba a llamarse *«Lo que no se ve». Le dije que era genial. Él respondió: «Lo sé» y sirvió otro fernet con cola.

Buenos Aires: la ciudad que te sacude pero no te suelta

Así recordaré Buenos Aires: una ciudad donde los empleados de banco sueñan con bares fantasma, los DJ trabajan en el ayuntamiento y los encuentros casuales en una cola de migraciones se convierten en lecciones de vida. Una ciudad donde la realidad se tambalea como un colectivo al tomar una curva en Palermo, y en eso está toda su magia.